Clásicas Críticas

Blog de crítica teatral

En este blog podrás consultar las críticas de algunos de los espectáculos programados en el festival Clásicos en Alcalá.

DE FUERA VENDRÁ QUIEN DE CASA NOS ECHARÁ

Escrito por clasicascriticas 25-06-2018 en J G López Antuñano. Comentarios (0)

Crítica de José Gabriel López Antuñano (ITEM y “ABC”)

Título: De fuera vendrá quien de casa nos echará. Autoría: Agustín Moreto. Adaptación: Eva del Palacio. Dirección: Eva del Palacio. Compañía: Morboria. Reparto: Eva del Palacio, Fernando Aguado, Diego Morales, Alejandra Lorente, Virginia Sánchez, Eduardo Tovar, Vicente Aguado, etc. Escenografía: Fernando Aguado y Eva del Palacio. Iluminación: Guillermo Erice. Vestuario: Fernando Aguado y Eva del Palacio. Músicos: Milena Fuentes, Miguel Barón y Javier Monteagudo. Fecha: 21 de junio de 2018. Teatro: Cervantes. Clásicos Alcalá


Dos cuestiones previas: Morboria ha sido la única compañía española que recordó a tiempo el quinto centenario del nacimiento de Agustín Moreto y buscó a fondo una comedia para la ocasión, lo que habla con claridad del compromiso de Eva del Palacio, el alma mater, con los clásicos; en segundo lugar, la fidelidad a un modo de hacer teatro que se remonta 33 años atrás, eficaz y conocedor de los espectadores que le siguen.

De fuera vendrá quien de casa nos echará es una divertida y complicada comedia, donde se encuentran los clichés del dramaturgo para llegar al público: no faltan enredos, tipos de personajes construidos con pocas pero firmes notas, el figurón que tarda en aparecer pero llega, historias de amores entre damas, galanes y criados, aquí en competencia la dama casadera con un tía viuda que le recluye, y un habilidoso y continuo juego de enredos, donde el espectador sabe más que los personajes, lo que facilita la comicidad. Alguno de los problemas que presenta la comedia de Moreto se encuentran en algunos saltos en el desarrollo de la trama de compleja verosimilitud, la repetición de todos los estándares y menor agudeza e ingenio en la construcción de juegos de palabras que provoquen la risa.

La directora, también coescenógrafa, concibe dos espacios, uno interior y otro exterior con un gran elemento escenográfico giratorio, para mostrar una fachada o las puertas de una casa; unas gradas situadas a derecha o izquierda según el lugar dónde se desarrolle la acción, y una iluminación con mucha claridad concebida en función del género y para focalizar la atención sobre el actor o grupo de actores que sustentan la acción.

Como es habitual en la forma de hacer teatro de Palacio resalta y subraya todos los elementos en busca de una mayor comicidad, cuenta bien el argumento con sencillez para mantener la atención del espectador, y explota los enredos hasta casi caer en la caricatura con el ánimo de confundir, sorprender o aprovecharlos para que el público se ría de aquello que intuye va a ocurrir o acreciente la espectativa. La caracterización de los personajes con rasgos muy acusados en vestuario, maquillaje y peinados es una marca de la casa, que en De fuera vendrá… emplea a fondo para llamar la atención sobre los actores en busca de la complicidad del público, para empatizar o rechazar a los personajes, y definir también por lo externo los rasgos caracterizadores. Se apoya en tres resortes más, el ritmo mediante una adecuada complementación entre el verso dicho con rapidez y los movimientos en escena, el tempo rápido, y el subrayado de las acciones cómicas visuales para regocijo del público. La música es un elemento más que cobra su protagonismo en algunas escenas y los bailes resultan vistosos.

 Algunos problemas derivan de la propia comedia de Moreto, sencilla y previsible, o de la propia dirección. Esta busca más la eficacia y corresponder a un público que sabe qué va a ver, que a la búsqueda de algunos elementos de la comedia que acerquen más los problemas y la crítica a costumbres de la época que Moreto practica mediante la comicidad; otros cuestiones para incluir en el debe se relacionan con la composición de escenas, de modo especial, cuando hay muchos personajes, donde falta perspectiva compositiva y una distribución más armónica y significativa de los personajes en el espacio escénico. Al final muchos aplausos, que también interrumpen en algunos momentos cierres de escenas.


LA TEMPESTAD

Escrito por clasicascriticas 25-06-2018 en La tempestad. Comentarios (0)

Crítica de José Gabriel López Antuñano (ITEM y “ABC”)


Título: La tempestad. Autoría: Shakespeare. Dirección: César Barló. Compañía: AlmaViva. Reparto: Eva Varela, José Gonzalo, Javi Ródenas, Sayo Almeida, Marina Sánchez, etc. Escenografía: Rosa Sánchez. Iluminación: César Barló. Vestuario: Karmen Abarca. Espacio sonoro: Rodrigo Manchado y Lisi Búa. Fecha: 22 de junio de 2018. Teatro: Corral de Comedias. Clásicos en Alcalá


La tempestad es una de las obras de Shakespeare más complejas y poéticas, tanto por el texto como por la creación de atmósferas que propone el propio dramaturgo a través de la escritura y que deben abordarse en la escenificación. Mezcla en planos, claramente deslindados pero no siempre fáciles de concretar, una trama política, otra amorosa y una tercera mágica con componentes oníricos que denotan una fecunda capacidad fabuladora del dramaturgo. Además, los personajes están definidos con rasgos muy nítidos que les diferencia (Shakespeare tiene la habilidad de presentarlos en el texto, para que el actor los incorpore a su interpretación y construya con estos rasgos un arco de personaje muy distinto al final de la comedia que al principio). Además de estas y otras virtudes que pueden encontrarse en la comedia, la fantasía desplegada incita a dramaturgistas y directores a desplegar las alas de la imaginación para intentar abarcar el rico universo abierto por Shakespeare.

El director, César Barló, interviene a fondo la comedia. En su presentación externa, la descompone en diferentes espacios de representación que obligan a una itinerancia más física que mental del espectador por distintos lugares del Corral de Comedias. Diversos escenarios en su presentación física, pero los referentes del espectador continúan en el mismo lugar, el teatro (el Corral). Se echa en falta para conseguir las deseadas atmósferas o los diversos planos de significación, el juego con iluminación, vestuario y, sobre todo, estilos interpretativos, que deberían ser claramente diferenciados y versátiles, si se desea esa traslación física del espectador por los diferentes lugares de la isla (o de la mente del dramaturgo). En la estructura interna de la comedia, Barló realiza un trabajo arriesgado: durante los primeros minutos enmarca la acción; con tono más narrativo que dialógico resume las primeras escenas. Abrocha el final con escenas donde se escucha el verbo de Shakespeare. Sin embargo, el problema se encuentra en la traslación que hace de episodios abordados por el autor en diferentes escenas a uno de los diferentes espacios escénicos por los que lleva al espectador itinerante; es decir, en las escenas intermedias que se desarrollan en el marco shakespiriano. Es estas escenas concentra asuntos en un mismo lugar y empobrece la estructura mágica y sorprendente de la comedia, al tiempo que la sustitución, en gran medida, del lenguaje original por uno propio también rebaja quilates a la comedia.

El ejercicio para los intérpretes resulta complicado, fundamentalmente, por dos razones: el director y autor del texto escénico les marca poco el perfil de su personaje; se entretiene más en su caracterización externa mediante el vestuario que en la construcción del personaje. Tienen pocos “agarres” para interpretar. Por otra parte, les falta capacidad de matización para construir atmósferas distintas mediante la corporalidad, para progresar en el desarrollo de la misma escena o bien sumergir al espectador en ambientes evanescentes. El director parece que les deja hacer y así es complicado que maticen, que transporten la escena a los lugares mágicos previstos o intuidos por Shakespeare. Con todo es de agradecer el intento por ofrecer una lectura renovada de esta comedia, pero aquí le ha podido al director la necesidad de fabricar un producto mágico, en vez de dejarse llevar a través de la fantasía por el itinerario sorprendente que Shakespeare plantea en La tempestad para el disfrute de los espectadores.

 


ENSAMBLE "HIJOS DE GRECIA"

Escrito por clasicascriticas 20-06-2018 en Ensamble. Comentarios (0)

Crítica de Carmen González (ITEM, www.teatrero.com, “Revista ADE")


Idea y creación: [los números imaginarios] y BELLA BATALLA. Dramaturgia: Gon Ramos y la compañía, a partir de textos de repertorio universal. Dirección: Carlos Tuñón. Intérpretes: Jesús Barranco, Irene Doher, Pablo Gómez-Pando, Marta Matute, Alejandro Pau, Nacho Sánchez, Irene Serrano, Luis Sorolla y la participación en escena del resto del equipo artístico. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.


Humanidad y experiencia teatral. Los números imaginarios han presentado una propuesta arriesgada, ambiciosa y valiente. Este estreno absoluto es lo que un espectador ilusionado espera de la edición de un festival público que ha apostado por la mirada contemporánea de los clásicos. Y han acertado.

Creo que el éxito del Ensamble “Hijos de Grecia” se basa en tres elementos: conocimiento de los textos de base, trabajo orientado hacia una propuesta muy bien definida, y honestidad con lo que se quiere ofrecer al espectador respecto de los tragediógrafos atenienses.

Cuando una persona se introduce en la tragedia griega algo cambia para siempre. Los textos de Esquilo, Sófocles y Eurípides dialogan con cada cual y su conversación incluso va cambiando con el paso de los años o con las lecturas sucesivas. Lo que alcanzaron en el siglo V a. C. lo consiguen todavía hoy: interpelarnos, mostrarnos la realidad como un espejo en el que mirarnos. Y no todos los días tenemos el mismo semblante. Todo cambia –tempus fugit es el lema del Festival- , pero todo permanece, porque la experiencia trágica se asienta en el corazón y en el cerebro del que se aproxima a Grecia, el origen de todo y de todos.

Sobre este planteamiento nace “Ensamble”. Narran el comienzo de todo con la diosa Gea, la madre tierra. Y de la madre, del padre, y de la tierra de cada uno exploran la idea de “hijo-hija” engarzándolo con distintos fragmentos de tragedia. La honestidad a la que me he referido está en que delimitan perfectamente el texto “antiguo” del texto “moderno”, es decir, esa nueva voz dramática que surge a raíz de su investigación. Espacialmente la concepción escenográfica doble aclara en qué plano se está actuando, si en el antiguo o en el nuevo; no hay una apropiación de la palabra del dramaturgo griego que se hace pasar por propia (una tentación en la que se cae demasiado a menudo). Eso ha permitido al dramaturgo, al director y a los restantes miembros de la compañía establecer un diálogo entre lo griego y la voz propia, generando una conversación con el público. Por eso “Ensamble” es un teatro colectivo que homenajea la experiencia colectiva de la Antigüedad en un momento tan definidamente individualista. Y no lo hacen desde la distancia poderosa de la escena, sino desde un tú a tú compartido de sabores mimados, de olores, de recuerdos y confidencias.

En ese contexto amoroso es posible la catarsis. La liberación de cada personaje-actor que se identifica en su particular espejo (en su particular obra griega) es una “paideia” que nos enseña cómo el conocer -el conocernos- nos puede sanar. A cada uno (de ellos, de nosotros), lo suyo. “Máthe pathón” que decían los griegos, “aprende sufriendo”. 

El plano intelectual va acompañado de una experiencia estética. Es una puesta en escena muy sensitiva en la que disfrutan nuestros sentidos. Una mujer a mi derecha me dijo “no lo entiendo todo, todo. Pero ¿a que es muy bonito?” Y sí, es una puesta en escena hermosa, danza y música incluida. Y esto también me ha gustado, que hayan ofrecido un espectáculo con distintos niveles para que tengan cabida todos los públicos. Sin elitismos ni vulgarización. Así lo hacían nuestros trágicos atenienses, en cuyos teatros se vivía una experiencia teatral a la que todos los ciudadanos, sin excepción, estaban convocados. Como nosotros ahora en Alcalá de Henares.


BE LEGEND!

Escrito por clasicascriticas 20-06-2018 en Be legend. Comentarios (0)

Crítica de Carmen González (ITEM, www.teatrero.com, “Revista ADE")


Idea y creación: Sotterraneo. Dramaturgia: Daniele Villa. Iluminación: Marco Santambrogio. Vestuario: Laura Dondoli y Sofia Vannini. Intérpretes: Sara Bonaventura y Claudio Cirri, con la colaboración de los niños Lucas Barón Uceda, Marta Castillo Carro y Miguel González Carneiro. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.


La premiada compañía Sotterraneo presenta este montaje en el marco de su Daimon Project, en el que ya cosechó éxitos por su Be Normal! La búsqueda de otro planteamiento sobre personajes de la historia o con historia, hecha con frescura y humor, justifica su programación en un Festival que no teme el riesgo. Los “démones” griegos -esos espíritus que nos poseen y que nos insuflan un talante especial para analizar el mundo –como el de Sócrates- o que nos aguijonean el “demonio” que llevamos dentro para buscar cierta acidez en nuestros comportamientos- están presentes en los tres cuadros escénicos que componen el montaje.

La compañía quiere indagar en el “yo” más joven de los personajes de Hamlet, de Juana de Arco y de Adolf Hitler. La dificultad estriba en que Hamlet es un personaje bien definido por Shakespeare, por lo que el Hamlet niño es reconocible en el desarrollo de su personaje adulto. Fue fácil sentir ternura por ese Hamlet baqueteado por los adultos de su entorno y comprender por qué, de mayor, tiene un designio trágico del que no podrá escapar. Si tomamos su propuesta como un teatro para todas las edades, el público infantil puede adentrarse en el conocimiento del Hamlet personaje y de Hamlet tragedia, pues la información que se da es suficiente a la vez que es evocadora para el público adulto que conozca la tragedia shakespeariana.

No diría tanto de los personajes históricos, porque la ficción que se desarrolla en el escenario implica una interpretación de un personaje adulto que no es ni mito ni leyenda y, por tanto, poliédrico, por lo que la propuesta que se hace de los niños Juana y Adolf se me queda corta en su docu-ficción. Porque no fueron ni son ficción. Justificando estas afirmaciones con un ejemplo, elijo la afirmación repetida por los actores adultos de que Adolf será la encarnación del mal, aunque el niño repite “no soy malo, no soy malo” y hace maldades “muy malas”, explicando también que su padre le pega y su madre lo súper protege. Ese planteamiento deja fuera otras consideraciones para mí importantes y más complejas, como es el hecho de que Hitler no fue un dictador malo, sino un político que fue aupado al liderazgo de un partido con el apoyo de la cancillería y del presidente de la República sin que mediara un golpe de Estado, datos que me vienen a la memoria cada vez que ejercito mi derecho al voto o medito sobre los vericuetos de la democracia. Quizá faltaba en su (difícil) retrato infantil la capacidad de seducción para alcanzar sus propósitos (¿como le pasaba con su madre?), su encanto con quienes le placían y su crueldad con sus oponentes (reales o imaginarios).

Dado que hay una estructura de escena y de acción teatral paralela entre los tres episodios, no he acabado de entender la transición del primero (un personaje legendario con historia) a los dos otros dos (personajes históricos, la una legendaria; el otro prefiero pensar que no), pues de pronto aparecieron en escena. Podrían haber sido esos, como otros cualquiera. Y no sé si el propósito crítico de la obra se diluye al representar como personajes míticos (de ficción) a los personajes históricos. Por eso creo que este planteamiento tan original por parte de una compañía de esa calidad crecería si los bloques temáticos fuesen homogéneos. Que a Hamlet le sucedan otros personajes literarios (me habría encantado ver a una Ofelia niña… o a Otelo jugando con Yago…), o al revés, que los personajes históricos tuviesen relación entre sí (imagino a un Churchill niño antes o después de Adolf).

Porque la idea es original, novedosa y evocadora. Y trabajar así de bien con niños actores de la escuela de teatro de Alcalá es hacer cantera por donde va actuando la compañía, algo que va más allá de lo efímero. 


BE LEGEND!

Escrito por clasicascriticas 18-06-2018 en Be legend. Comentarios (0)

Crítica de Juan Ignacio García Garzón (ABC)

Idea y creación: Sotterraneo. Dramaturgia: Daniele Villa. Iluminación: Marco Santambrogio. Vestuario: Laura Dondoli y Sofia Vannini. Intérpretes: Sara Bonaventura y Claudio Cirri, con la colaboración de los niños Lucas Barón Uceda, Marta Castillo Carro y Miguel González Carneiro. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.



CUENTOS CRUELES

La compañía teatral Sotterraneo, fundada en Florencia en 2005 y que se define como colectivo de investigación teatral, acomete en “Be Legend!” una aproximación a la infancia de personajes históricos y literarios con la colaboración de niños de verdad. Una original propuesta para todos los públicos que, pese a que el humor predomina en el espectáculo, no ahorra los detalles trágicos de la vida de los tres nombres escogidos en esta entrega: Hamlet, Juana de Arco y Adolf Hitler.

Dos actores, Sara Bonaventura y Claudio Cirri, acompañan en escena a los tres niños de Alcalá de Henares –en el proyecto colabora el Centro de Artes Escénicas generaciónARTes de la localidad– que encarnan a los mencionados personajes. Los adultos conducen la acción y los pequeños intérpretes cumplen su cometido con desenvoltura y naturalidad, como niños que son, sin concesiones a la ñoñería.

El príncipe danés niño vive hiperprotegido como heredero de la corona, la jovencísima Juana se entrega a la oración y al adiestramiento en el manejo de las armas y el gerifalte alemán apunta desde la niñez maneras dictatoriales en este montaje ligero y con momentos muy divertidos y otros que causan desazón, como la escena en que se recrea una especie de discoteca nazi con esvásticas y luces estroboscópicas, en la que todos bailan desenfrenadamente.

Al niño Hamlet se le informa de que la retahíla de muertes que acompañará su peripecia, a Juanita de Arco de que arderá en la hoguera y al terrible Adolfito que por su culpa morirán millones de personas. El más redondo de los cuadros es el centrado en el personaje de Shakespeare, tal vez por ser el primero y el que más sorprende, por alcance e intención y por la medida espontaneidad de Lucas Barón Uceda, que a sus ocho años derrocha entusiasmo e ironía en el escenario mientras se entrega a la duda hamletiana.

La gente de Sotterraneo propone soluciones escénicas sencillas y eficaces en este espectáculo que aúna el juego, la educación y la intención crítica, todo servido de manera ligera y dinámica para que la atención de los pequeños espectadores no se disipe.