Clásicas Críticas

Be legend

BE LEGEND!

Escrito por clasicascriticas 20-06-2018 en Be legend. Comentarios (0)

Crítica de Carmen González (ITEM, www.teatrero.com, “Revista ADE")


Idea y creación: Sotterraneo. Dramaturgia: Daniele Villa. Iluminación: Marco Santambrogio. Vestuario: Laura Dondoli y Sofia Vannini. Intérpretes: Sara Bonaventura y Claudio Cirri, con la colaboración de los niños Lucas Barón Uceda, Marta Castillo Carro y Miguel González Carneiro. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.


La premiada compañía Sotterraneo presenta este montaje en el marco de su Daimon Project, en el que ya cosechó éxitos por su Be Normal! La búsqueda de otro planteamiento sobre personajes de la historia o con historia, hecha con frescura y humor, justifica su programación en un Festival que no teme el riesgo. Los “démones” griegos -esos espíritus que nos poseen y que nos insuflan un talante especial para analizar el mundo –como el de Sócrates- o que nos aguijonean el “demonio” que llevamos dentro para buscar cierta acidez en nuestros comportamientos- están presentes en los tres cuadros escénicos que componen el montaje.

La compañía quiere indagar en el “yo” más joven de los personajes de Hamlet, de Juana de Arco y de Adolf Hitler. La dificultad estriba en que Hamlet es un personaje bien definido por Shakespeare, por lo que el Hamlet niño es reconocible en el desarrollo de su personaje adulto. Fue fácil sentir ternura por ese Hamlet baqueteado por los adultos de su entorno y comprender por qué, de mayor, tiene un designio trágico del que no podrá escapar. Si tomamos su propuesta como un teatro para todas las edades, el público infantil puede adentrarse en el conocimiento del Hamlet personaje y de Hamlet tragedia, pues la información que se da es suficiente a la vez que es evocadora para el público adulto que conozca la tragedia shakespeariana.

No diría tanto de los personajes históricos, porque la ficción que se desarrolla en el escenario implica una interpretación de un personaje adulto que no es ni mito ni leyenda y, por tanto, poliédrico, por lo que la propuesta que se hace de los niños Juana y Adolf se me queda corta en su docu-ficción. Porque no fueron ni son ficción. Justificando estas afirmaciones con un ejemplo, elijo la afirmación repetida por los actores adultos de que Adolf será la encarnación del mal, aunque el niño repite “no soy malo, no soy malo” y hace maldades “muy malas”, explicando también que su padre le pega y su madre lo súper protege. Ese planteamiento deja fuera otras consideraciones para mí importantes y más complejas, como es el hecho de que Hitler no fue un dictador malo, sino un político que fue aupado al liderazgo de un partido con el apoyo de la cancillería y del presidente de la República sin que mediara un golpe de Estado, datos que me vienen a la memoria cada vez que ejercito mi derecho al voto o medito sobre los vericuetos de la democracia. Quizá faltaba en su (difícil) retrato infantil la capacidad de seducción para alcanzar sus propósitos (¿como le pasaba con su madre?), su encanto con quienes le placían y su crueldad con sus oponentes (reales o imaginarios).

Dado que hay una estructura de escena y de acción teatral paralela entre los tres episodios, no he acabado de entender la transición del primero (un personaje legendario con historia) a los dos otros dos (personajes históricos, la una legendaria; el otro prefiero pensar que no), pues de pronto aparecieron en escena. Podrían haber sido esos, como otros cualquiera. Y no sé si el propósito crítico de la obra se diluye al representar como personajes míticos (de ficción) a los personajes históricos. Por eso creo que este planteamiento tan original por parte de una compañía de esa calidad crecería si los bloques temáticos fuesen homogéneos. Que a Hamlet le sucedan otros personajes literarios (me habría encantado ver a una Ofelia niña… o a Otelo jugando con Yago…), o al revés, que los personajes históricos tuviesen relación entre sí (imagino a un Churchill niño antes o después de Adolf).

Porque la idea es original, novedosa y evocadora. Y trabajar así de bien con niños actores de la escuela de teatro de Alcalá es hacer cantera por donde va actuando la compañía, algo que va más allá de lo efímero. 


BE LEGEND!

Escrito por clasicascriticas 18-06-2018 en Be legend. Comentarios (0)

Crítica de Juan Ignacio García Garzón (ABC)

Idea y creación: Sotterraneo. Dramaturgia: Daniele Villa. Iluminación: Marco Santambrogio. Vestuario: Laura Dondoli y Sofia Vannini. Intérpretes: Sara Bonaventura y Claudio Cirri, con la colaboración de los niños Lucas Barón Uceda, Marta Castillo Carro y Miguel González Carneiro. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.



CUENTOS CRUELES

La compañía teatral Sotterraneo, fundada en Florencia en 2005 y que se define como colectivo de investigación teatral, acomete en “Be Legend!” una aproximación a la infancia de personajes históricos y literarios con la colaboración de niños de verdad. Una original propuesta para todos los públicos que, pese a que el humor predomina en el espectáculo, no ahorra los detalles trágicos de la vida de los tres nombres escogidos en esta entrega: Hamlet, Juana de Arco y Adolf Hitler.

Dos actores, Sara Bonaventura y Claudio Cirri, acompañan en escena a los tres niños de Alcalá de Henares –en el proyecto colabora el Centro de Artes Escénicas generaciónARTes de la localidad– que encarnan a los mencionados personajes. Los adultos conducen la acción y los pequeños intérpretes cumplen su cometido con desenvoltura y naturalidad, como niños que son, sin concesiones a la ñoñería.

El príncipe danés niño vive hiperprotegido como heredero de la corona, la jovencísima Juana se entrega a la oración y al adiestramiento en el manejo de las armas y el gerifalte alemán apunta desde la niñez maneras dictatoriales en este montaje ligero y con momentos muy divertidos y otros que causan desazón, como la escena en que se recrea una especie de discoteca nazi con esvásticas y luces estroboscópicas, en la que todos bailan desenfrenadamente.

Al niño Hamlet se le informa de que la retahíla de muertes que acompañará su peripecia, a Juanita de Arco de que arderá en la hoguera y al terrible Adolfito que por su culpa morirán millones de personas. El más redondo de los cuadros es el centrado en el personaje de Shakespeare, tal vez por ser el primero y el que más sorprende, por alcance e intención y por la medida espontaneidad de Lucas Barón Uceda, que a sus ocho años derrocha entusiasmo e ironía en el escenario mientras se entrega a la duda hamletiana.

La gente de Sotterraneo propone soluciones escénicas sencillas y eficaces en este espectáculo que aúna el juego, la educación y la intención crítica, todo servido de manera ligera y dinámica para que la atención de los pequeños espectadores no se disipe.