Clásicas Críticas

Carmen González

ENSAMBLE "HIJOS DE GRECIA"

Escrito por clasicascriticas 20-06-2018 en Ensamble. Comentarios (0)

Crítica de Carmen González (ITEM, www.teatrero.com, “Revista ADE")


Idea y creación: [los números imaginarios] y BELLA BATALLA. Dramaturgia: Gon Ramos y la compañía, a partir de textos de repertorio universal. Dirección: Carlos Tuñón. Intérpretes: Jesús Barranco, Irene Doher, Pablo Gómez-Pando, Marta Matute, Alejandro Pau, Nacho Sánchez, Irene Serrano, Luis Sorolla y la participación en escena del resto del equipo artístico. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.


Humanidad y experiencia teatral. Los números imaginarios han presentado una propuesta arriesgada, ambiciosa y valiente. Este estreno absoluto es lo que un espectador ilusionado espera de la edición de un festival público que ha apostado por la mirada contemporánea de los clásicos. Y han acertado.

Creo que el éxito del Ensamble “Hijos de Grecia” se basa en tres elementos: conocimiento de los textos de base, trabajo orientado hacia una propuesta muy bien definida, y honestidad con lo que se quiere ofrecer al espectador respecto de los tragediógrafos atenienses.

Cuando una persona se introduce en la tragedia griega algo cambia para siempre. Los textos de Esquilo, Sófocles y Eurípides dialogan con cada cual y su conversación incluso va cambiando con el paso de los años o con las lecturas sucesivas. Lo que alcanzaron en el siglo V a. C. lo consiguen todavía hoy: interpelarnos, mostrarnos la realidad como un espejo en el que mirarnos. Y no todos los días tenemos el mismo semblante. Todo cambia –tempus fugit es el lema del Festival- , pero todo permanece, porque la experiencia trágica se asienta en el corazón y en el cerebro del que se aproxima a Grecia, el origen de todo y de todos.

Sobre este planteamiento nace “Ensamble”. Narran el comienzo de todo con la diosa Gea, la madre tierra. Y de la madre, del padre, y de la tierra de cada uno exploran la idea de “hijo-hija” engarzándolo con distintos fragmentos de tragedia. La honestidad a la que me he referido está en que delimitan perfectamente el texto “antiguo” del texto “moderno”, es decir, esa nueva voz dramática que surge a raíz de su investigación. Espacialmente la concepción escenográfica doble aclara en qué plano se está actuando, si en el antiguo o en el nuevo; no hay una apropiación de la palabra del dramaturgo griego que se hace pasar por propia (una tentación en la que se cae demasiado a menudo). Eso ha permitido al dramaturgo, al director y a los restantes miembros de la compañía establecer un diálogo entre lo griego y la voz propia, generando una conversación con el público. Por eso “Ensamble” es un teatro colectivo que homenajea la experiencia colectiva de la Antigüedad en un momento tan definidamente individualista. Y no lo hacen desde la distancia poderosa de la escena, sino desde un tú a tú compartido de sabores mimados, de olores, de recuerdos y confidencias.

En ese contexto amoroso es posible la catarsis. La liberación de cada personaje-actor que se identifica en su particular espejo (en su particular obra griega) es una “paideia” que nos enseña cómo el conocer -el conocernos- nos puede sanar. A cada uno (de ellos, de nosotros), lo suyo. “Máthe pathón” que decían los griegos, “aprende sufriendo”. 

El plano intelectual va acompañado de una experiencia estética. Es una puesta en escena muy sensitiva en la que disfrutan nuestros sentidos. Una mujer a mi derecha me dijo “no lo entiendo todo, todo. Pero ¿a que es muy bonito?” Y sí, es una puesta en escena hermosa, danza y música incluida. Y esto también me ha gustado, que hayan ofrecido un espectáculo con distintos niveles para que tengan cabida todos los públicos. Sin elitismos ni vulgarización. Así lo hacían nuestros trágicos atenienses, en cuyos teatros se vivía una experiencia teatral a la que todos los ciudadanos, sin excepción, estaban convocados. Como nosotros ahora en Alcalá de Henares.


BE LEGEND!

Escrito por clasicascriticas 20-06-2018 en Be legend. Comentarios (0)

Crítica de Carmen González (ITEM, www.teatrero.com, “Revista ADE")


Idea y creación: Sotterraneo. Dramaturgia: Daniele Villa. Iluminación: Marco Santambrogio. Vestuario: Laura Dondoli y Sofia Vannini. Intérpretes: Sara Bonaventura y Claudio Cirri, con la colaboración de los niños Lucas Barón Uceda, Marta Castillo Carro y Miguel González Carneiro. Corral de Comedias. Alcalá de Henares (Madrid). 18 Festival de Artes Escénicas Clásicos en Alcalá.


La premiada compañía Sotterraneo presenta este montaje en el marco de su Daimon Project, en el que ya cosechó éxitos por su Be Normal! La búsqueda de otro planteamiento sobre personajes de la historia o con historia, hecha con frescura y humor, justifica su programación en un Festival que no teme el riesgo. Los “démones” griegos -esos espíritus que nos poseen y que nos insuflan un talante especial para analizar el mundo –como el de Sócrates- o que nos aguijonean el “demonio” que llevamos dentro para buscar cierta acidez en nuestros comportamientos- están presentes en los tres cuadros escénicos que componen el montaje.

La compañía quiere indagar en el “yo” más joven de los personajes de Hamlet, de Juana de Arco y de Adolf Hitler. La dificultad estriba en que Hamlet es un personaje bien definido por Shakespeare, por lo que el Hamlet niño es reconocible en el desarrollo de su personaje adulto. Fue fácil sentir ternura por ese Hamlet baqueteado por los adultos de su entorno y comprender por qué, de mayor, tiene un designio trágico del que no podrá escapar. Si tomamos su propuesta como un teatro para todas las edades, el público infantil puede adentrarse en el conocimiento del Hamlet personaje y de Hamlet tragedia, pues la información que se da es suficiente a la vez que es evocadora para el público adulto que conozca la tragedia shakespeariana.

No diría tanto de los personajes históricos, porque la ficción que se desarrolla en el escenario implica una interpretación de un personaje adulto que no es ni mito ni leyenda y, por tanto, poliédrico, por lo que la propuesta que se hace de los niños Juana y Adolf se me queda corta en su docu-ficción. Porque no fueron ni son ficción. Justificando estas afirmaciones con un ejemplo, elijo la afirmación repetida por los actores adultos de que Adolf será la encarnación del mal, aunque el niño repite “no soy malo, no soy malo” y hace maldades “muy malas”, explicando también que su padre le pega y su madre lo súper protege. Ese planteamiento deja fuera otras consideraciones para mí importantes y más complejas, como es el hecho de que Hitler no fue un dictador malo, sino un político que fue aupado al liderazgo de un partido con el apoyo de la cancillería y del presidente de la República sin que mediara un golpe de Estado, datos que me vienen a la memoria cada vez que ejercito mi derecho al voto o medito sobre los vericuetos de la democracia. Quizá faltaba en su (difícil) retrato infantil la capacidad de seducción para alcanzar sus propósitos (¿como le pasaba con su madre?), su encanto con quienes le placían y su crueldad con sus oponentes (reales o imaginarios).

Dado que hay una estructura de escena y de acción teatral paralela entre los tres episodios, no he acabado de entender la transición del primero (un personaje legendario con historia) a los dos otros dos (personajes históricos, la una legendaria; el otro prefiero pensar que no), pues de pronto aparecieron en escena. Podrían haber sido esos, como otros cualquiera. Y no sé si el propósito crítico de la obra se diluye al representar como personajes míticos (de ficción) a los personajes históricos. Por eso creo que este planteamiento tan original por parte de una compañía de esa calidad crecería si los bloques temáticos fuesen homogéneos. Que a Hamlet le sucedan otros personajes literarios (me habría encantado ver a una Ofelia niña… o a Otelo jugando con Yago…), o al revés, que los personajes históricos tuviesen relación entre sí (imagino a un Churchill niño antes o después de Adolf).

Porque la idea es original, novedosa y evocadora. Y trabajar así de bien con niños actores de la escuela de teatro de Alcalá es hacer cantera por donde va actuando la compañía, algo que va más allá de lo efímero.